Secuoyas gigantes cántabras


Una de las sorpresas más agradables que me he encontrado últimamente es descubrir que no hace falta irse a California para pasear por un bosque de secuoyas gigantes, sino que lo único que tiene que hacer uno es viajar a las inmediaciones de Cabezón de la Sal y darse un paseo por las cercanías del Monte Corona.

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